Se disiparon las rosadas tinieblas que el primer amor lega a los amantes. Ahora el cielo es más brillante y refleja en su esplendor ironías y mentiras, como reflejan tus pupilas el principio del desafecto, como delata mí mirada el desencanto que, al vaticinar el fracaso, de mi voluntad se hizo dueño.
Toda historia tiene un preámbulo y un argumento, su cuota de vacuidad, su esplendentes momentos; mas acaba por declinar si no se afianzan correctamente los cimientos y termina por eclipsarse, como le sucede a este amor, rosal que no soportó dos inviernos.
¡Vamos a amortajarlo ahora que podemos! ¡Despidámonos con el corazón herido pero aún entero! Cayó el telón sobre esta pasión que, mientras floreció, intensificó la luz de nuestro pálido universo, y que ahora que murió, a los dos nos regresa al abismo, del que ambicionamos escapar sin triunfar en el anhelo